Castellano

 ENCUENTRO EUROPEO CONTRA EL FASCISMO Y LA EXTREMA DERECHA

Domingo 30 de Octubre 2022

9:00 a 13:00 horas

CEULAJ – Mollina (Málaga) en el espacio del I Congreso Internacional sobre la Desbandá. Un siglo de luchas populares antifascistas https://ciladesbanda.com/

CONVOCAN Y ORGANIZAN:

ASC La Desbandá

Encuentro Estatal Republicano

Asoc. Verdad Justicia y Reparación

Coordinadora Andalucía Republicana

Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales

La Comuna. Asociación de Presos y Represaliados por La Dictadura Franquista

Asociación Andaluza de Víctimas de la Transición

Movimiento Democrático de Mujeres

Associació Catalana d’Expresos Polítics del Franquisme

Amical de las Brigadas Internacionales (Catalunya)

Amical Antics Guerrillers de Catalunya

Centre d’Interprétation et d’Investigation de la Mémoire de l’Espagne Républicaine (CIIMER)

Associaziones Nazionale Partigani d’Italia (ANPI España)

APOYA

Grupo de Trabajo contra el Fascismo y la Extrema Derecha de European Left

TRANSFORM!

 

GRUPO PROMOTOR

Se constituye por dos personas (hombre/mujer) en representación de cada organización que convoca apoya. Es la responsable de la convocatoria y la organización del Encuentro. Prepara colectivamente la Propuesta de Declaración final del Encuentro y de lugar, fecha y entidad responsable el II Encuentro.

PROPUESTA DE DECLARACIÓN FINAL

Adjunta

CROQUIS DEL DESARROLLO DEL ENCUENTRO

Presentación de la propuesta de Declaración Final (5 minutos)

Las organizaciones convocantes y otras personas que determine el Comité organizador dispondrán de 8 minutos para intervenir (120 minutos)

Pausa café (25 minutos)

Turno abierto de intervenciones (60 minutos)

Cierre del encuentro (propuesta de resumen y declaración final) (30 minutos)

Presentación de conclusiones en el Plenario Final del Congreso (13:00 horas)

CALENDARIO

CONVOCATORIA PÚBLICA incorporando propuesta de Declaración final

ES/EN/FR

Agosto 2022

INCRIPCIÓN AL ENCUENTRO

16 octubre

RECEPCIÓN DE PROPUESTAS A LA DECLARACIÓN FINAL

(para su difusión previa a los/as participantes)

Propuestas de localización y entidad anfitriona del próximo encuentro

INSCRIPCIÓN

GRATUITA

En el Email congreso@ciladesbanda.com

Indicando nombre completo y, en su caso pertenencia o representación de alguna entidad

En caso de necesitar almuerzo el domingo 30 el precio es de 12€. Estas necesidades, si no se va a participar en el Congreso deberán indicarse en el correo de inscripción

Si quieres participar en el conjunto del Congreso: https://ciladesbanda.com/inscripción/

Información teléfono y wasap 681 90 97 36

COMPROMISO EUROPEO ANTIFASCISTA
Mollina, 30 de octubre 2022

Hace un siglo, en la década de los años 20, Europa vivía uno de los periodos más convulsos de su historia desde los años de las guerras napoleónicas. La Gran Guerra (1914-1918), máxima expresión de la voluntad imperial de las potencias capitalistas que competían por el control de territorios, mercados y recursos, convulsionó Europa. Cuando cesaron los combates en 1918 y en medio de una tormenta de imperios en hundimiento, surgimiento de nuevas fronteras, nacionalismos etnicistas e insurrecciones obreras, el mundo no era ni mucho menos el lugar pacífico que algunas almas burguesas deseaban.

Del movimiento obrero, dividido en 1914 por las fatales políticas de “unión sagrada” que abrazaron los principales partidos socialistas, aparecieron nuevos partidos. En 1917, surgió una renovada esperanza de transformación revolucionaria. En Rusia, la Revolución de Octubre se alzó como ejemplo de la posibilidad real de construir un sociedad socialista e igualitaria. Entre 1917 y 1920 el ejemplo de los soviets se extendió por gran parte de Europa sacudiendo los cimientos de una burguesía que hasta ese momento no tenía ningún atisbo de duda sobre su control del poder político.

Pero las clases dominantes no estaban dispuestas a aceptar que la desaparición de los viejos imperios implicara al mismo tiempo la destrucción de sus privilegios. La ola nacionalista exacerbada desde 1914 les dio el impulso que necesitaban para construir una alternativa “popular”, moderna y reaccionaria al mismo tiempo, que se opusiera al renovado internacionalismo proletario del naciente movimiento comunista. Nacían así los fascismos. Con sus diversas peculiaridades nacionales pero con un objetivo común: canalizar la irrupción de las masas en la política y sus aspiraciones democráticas, detener la oleada revolucionaria y mantener intactos los privilegios seculares de las clases dominantes. Las alianzas antifascistas, que surgieron en la década de los treinta –los Frentes Populares– y que de forma progresiva se ampliaron a sectores democrático-liberales, respondían a una toma de consciencia sobre el peligro que iba más allá de los partidos tradicionales del movimiento obrero: los fascismos y sus propuestas ideológicas anti-ilustradas, ultranacionalistas, racistas y misántropas desarrollaron unas propuestas políticas agresivas y criminales que rompieron los marcos del tradicional conservadurismo reaccionario que las había alimentado.

Del antisemitismo retórico y de los espasmos irracionales de los pogromos que habían recorrido Europa en momentos de crisis se pasó a la programación racionalizada e industrial del exterminio y la muerte en Auschwitz, Treblinka, Sobibor,…Y de la represión de las luchas sindicales y el cerco a las corrientes anarquistas, socialistas y comunistas se pasó a su ilegalización, encarcelamiento y aniquilación.

Entender el fascismo y las ideas de la extrema derecha como un simple anacronismo, como una simple recaída en la barbarie pasada es un error que ya cometieron en su momento las fuerzas progresistas y democráticas que hoy no debemos repetir. Como tampoco suponer, como se hizo durante las décadas de crecimiento económico y consumo de masas (1945-1975) que su derrota en 1945 implicaba su desaparición definitiva de nuestro panorama político. La historia no se repite pero rima, y hoy las tendencias que vive el planeta han de hacer sonar todas las alarmas.

No es la amenaza revolucionaria la que hoy pone en guardia a las clases dominantes, ya que por desgracia las fuerzas de defendemos una transformación social en un sentido progresista e igualitario todavía no nos hemos recuperado de la derrota histórica que sufrimos con el advenimiento del neoliberalismo y la caída del socialismo real entre 1979 y 1991. Hoy hemos de recordar las palabras de Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, cuando nos advertía que los seres humanos son los hacedores de su historia, pero no bajo circunstancias escogidas por ellos mismos sino bajo aquellas en las que se encuentran y que les han sido legadas por el pasado. Hoy el presente y el futuro al que Marx se refiere viene condicionado por la crisis social, ecológica y energética que se abate sobre el mundo.

El nuevo fascismo de hoy no surge bajo la amenaza de la revolución obrera en su propio país, sino por las masas empobrecidas y hambrientas de un planeta que da claras muestras de agotamiento y donde cada vez es más evidente la falta de fuentes de energía y de materiales necesarios para mantener el crecimiento económico, la acumulación de capital y unos niveles de consumo insostenibles. El nuevo fascismo abandera el negacionismo climático en defensa de los intereses de las corporaciones más contaminantes, y también encabeza la reacción contra la revolución feminista, contra la diversidad sexual, religiosa y cultural, y contra los sectores vulnerables, especialmente los emigrantes; en definitiva, contra quienes exigen una sociedad más justa y equitativa. Este fascismo además lleva a cabo su particular guerra cultural negando o reescribiendo la historia, contra la memoria antifascista, anticolonial y democrática.

El neofascismo levanta muros y alambradas en las fronteras, estigmatiza a las personas pobres ajenas y propias y moviliza de nuevo el ultranacionalismo y el ultramachismo para enfrentar a unos desheredados contra otros. Lo hace como siempre apelando a los valores tradicionales y heteropatriarcales y característicamente defensivos: la patria, la familia y la propiedad. Utiliza nuevos relatos pero con la misma esencia reaccionaria y clasista. Y también utiliza nuevas armas como son las judicaturas (el lawfare), la legislación electoral antidemocrática, las redes sociales y su capacidad de intoxicación de la opinión pública, sobre todo a las personas jóvenes y, por supuesto, buena parte de unos medios de comunicación también en manos del poder económico, ante el que se pliegan los fascistas.

Por tanto, hoy el antifascismo debe seguir bebiendo de la fuente del internacionalismo proletario pero ampliando su dimensión, incluyendo entre sus valores: la paz; la soberanía de los pueblos; el cuidado y respeto de la naturaleza y el planeta; un futuro con una vida digna y saludable para toda de la humanidad; la defensa de la igualdad y los derechos de las mujeres y las personas LGBTI+, los derechos humanos especialmente de acogida y asilo para las personas migrantes y refugiadas, así como la construcción de la memoria común antifascista, anticolonial y democrática.

Frente a la actual escalada de una nueva guerra fría impulsada por la Alianza Atlántica en defensa de los intereses de las grandes corporaciones occidentales, así como por el criminal expansionismo ruso, el movimiento antifascista europeo debe exigir de la UE una política exterior independiente de los bloques, que promueva la paz, el diálogo y la colaboración en la resolución de los conflictos internacionales.

Los principios que lo impulsaron en los años treinta nos siguen siendo útiles: la defensa de la democracia y las libertades populares frente a la tiranía de los mercados y de las clases dominantes, la paz y la cooperación entre los pueblos por encima de los odios nacionales, el ecofeminismo que une la histórica reivindicación de igualdad entre géneros y el cuidado de la tierra y de todos los seres que la habitan. Incorporar el feminismo de la cuarta ola que pone en valor la vida de las personas y de la naturaleza frente a la acumulación de capital. Un feminismo anticapitalista, antiimperialista y anticolonial que confronta radicalmente contra el ideario fascista que utiliza a las mujeres como punta de lanza

El antifascismo que hoy necesitamos debe llevarnos a romper con todas las fronteras, renovar el viejo internacionalismo proletario para responder a esa Internacional negra que se extiende por Europa y por el resto del planeta y, como antaño, sigue apelando a la insolidaridad, el egoísmo y el odio para sostener su dominio de clase. Hoy las personas antifascistas debemos de nuevo unir a todos los pueblos del mundo bajo las banderas de la libertad, la igualdad y la fraternidad, bajo las consignas de la Comuna de París, de la Revolución de Octubre, de las resistencias partisanas a la ocupación nazi-fascista, de las luchas de liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo capitalista. Los antifascistas hoy, como nos recordaba Walter Benjamin en un año tan aciago como 1939, tenemos una cita secreta con todos los oprimidos y derrotados del pasado. Y a esa cita no debemos faltar.

Es por ello que hoy, a cien años del nacimiento del poder fascista con la Marcha sobre Roma los colectivos y personas firmantes, reunidos en el Encuentro Europeo Antifascista (Mollina, 30 de octubre 2022) reafirmamos nuestro compromiso antifascista y nos proponemos seguir intercambiando experiencias y coordinar acciones comunes desde abajo, desde los pueblos y sus organizaciones como hace cien años se enfrentaron al fascismo comenzando en los tres años heroicos de la Guerra de España y con el enorme acto de solidaridad internacional que significaron las Brigadas Internacionales.

 

English

EUROPEAN CONGRESS AGAINST FASCISM AND THE FAR RIGHT

 

Sunday 30 October 2022

9:00 to 13:00

CEULAJ – Mollina (Malaga) in the space of the 1st International Congress on the Desbandá. A century of popular antifascist struggleshttps://ciladesbanda.com/

ANNOUNCED AND ORGANISED BY:

ASC La Desbandá [La Desbandá Social Cultural Association]

Encuentro Estatal Republicano [Republican National Congress]

Asoc. Verdad Justicia y Reparación [Truth Justice and Reparation Association]

Coordinadora Andalucía Republicana [Republican Coordinator for Andalusia]

Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales [Friends of the International Brigades Association]

La Comuna. Asociación de Presos y Represaliados por La Dictadura Franquista [La Comuna Association of Prisoners and Victims of Reprisal of the Francoist Dictatorship]

Asociación Andaluza de Víctimas de la Transición [Andalusian Association of Victims of the Transition]

Movimiento Democrático de Mujeres [Democratic Women’s Movement]

Associació Catalana d’Expresos Polítics del Franquisme [Catalan Association of Former Political Prisoners of Francoism]

Amical de las Brigadas Internacionales (Catalunya)

Amical Antics Guerrillers de Catalunya [Friendly Antics Guerrillas of Catalonia]

Centre d’Interprétation et d’Investigation de la Mémoire de l’Espagne Républicaine (CIIMER) [Visitor and Research Centre for the Memory of Republican Spain (CIIMER)]

Associaziones Nazionale Partigani d’Italia (ANPI España) [National Association of Italian Partisans (ANPI Spain)]

SUPPORTED BY

Grupo de Trabajo contra el Fascismo y la Extrema Derecha de European Left [European Left Working Group against Fascism and the Far Right]

TRANSFORM!

PROMOTING GROUP

Constituted by two people (man/woman) in representation of each organising or supporting group. Responsible for the announcement and organisation of the Meeting. Collectively prepares the proposal for the Final Declaration of the Meeting and of the location, date and entity responsible for the 2nd Meeting.

FINAL DECLARATION PROPOSAL

Adjoined

OUTLINE FOR THE DEVELOPMENT OF THE MEETING

Presentation of the Final Declaration proposal (5 minutes)

The announcing organisations and other individuals that comprise the organising committee shall have 8 minutes to intervene (120 minutes)

Coffee break (25 minutes)

Open round of interventions (60 minutes)

End of meeting (proposal for summary and final declaration) (30 minutes)

Presentation of conclusions in the Final Plenary of the Congress (13:00)

SCHEDULE

PUBLIC ANNOUNCEMENT incorporating proposal of Final Declaration

ES/EN/FR

August 2022

REGISTRATION FOR MEETING

16 October

RECEIPT OF PROPOSALS FOR FINAL DECLARATION

(for prior dissemination to participants)

Proposals for location and host organisation of next meeting

 

REGISTRATION

FREE OF CHARGE

To the Email congreso@ciladesbanda.com

Indicating full name and, where relevant, membership or representation of organisation

In the event of requiring lunch on Sunday 30 the price is €12 The above requirements must be indicated in the registration email if you are not going to participate in the Congress.

If you want to participate in the entire Congress: https://ciladesbanda.com/inscripción/

Telephone and Whatsapp number for information (+34) 681 90 97 36

EUROPEAN ANTIFASCIST PLEDGE

Mollina, 30 October 2022

A century ago, in the decade of the 1920s, Europe went through one of the most convulsive periods of its history since the Napoleonic wars. The Great War (1914-1918), the most powerful expression of the imperial will of the capitalist powers that competed for control of territories, markets and resources, threw Europe into turmoil. At the end of the hostilities in 1918, and in the middle of a storm of collapsing empires, the appearance of new borders, ethnic nationalisms and worker uprisings, the world was far removed from the pacific place desired by some bourgeois spirits.

New parties arose out of the labour movement, which in 1914 was divided by the disastrous “sacred union” policies embraced by the main socialist parties. 1917 saw the birth of a renewed hope of revolutionary transformation. In Russia, the October Revolution arose as an example of the real possibility of building a socialist and egalitarian society. Between 1917 and 1920 the example of the soviets extended across a large part of Europe, shaking the foundations of a bourgeoisie that up to that moment had not doubted its control of political power.

But the dominant classes were not ready to accept that the disappearance of the old empires would at the same time mean the destruction of their privileges. The wave of nationalism exacerbated from 1914 gave them the impetus they needed to build a “popular” alternative that was at once both modern and reactionary, which opposed the renewed proletarian internationalism of the nascent communist movement. Thusthe fascist movements were born. They had their different national peculiarities, but shared a common goal: to channel the eruption of the masses in politics and their democratic aspirations, stop the revolutionary wave and keep the secular privileges of the dominant classes intact.

The antifascist alliances, which appeared in the thirties –the Popular Fronts– and which were progressively extended to include liberal-democratic sectors, responded to an awareness of the danger that went beyond the traditional parties of the workers’ movement: the fascist movements and their anti-enlightenment, ultranationalist, racist and misanthropic ideological proposals developed a number of aggressive and criminal policies that broke the frameworks of the traditional reactionary conservatism that had fed it. Anti-Semitic rhetoric and the irrational spasms of the pogroms that had cut across Europe during times of crisis turned into the rationalised and industrial programming of extermination and death in Auschwitz, Treblinka and Sobibor, and repression of the struggles of the unions and the encircling of the anarchist, socialist and communist currents gave way to their illegalisation, imprisonment and annihilation.

Understanding fascism and the ideas of the far right as a simple anachronism, as a mere relapse into the barbarism of the past, is an error committed by the then progressive and democratic forces that we must not repeat. Nor should we suppose, as occurred during the decades of economic growth and mass consumption (1945-1975) that its defeat in 1945 implied its definitive disappearance from our political panorama. History rhymes rather than repeats, and today the trends the planet is undergoing should be making all the alarm bells ring.

The dominant classes are not today put on alert by the revolutionary threat because, unfortunately, as forces that defend a social transformation in a progressive and egalitarian sense, we have not recovered from the historical defeat we suffered with the advent of neoliberalism and the fall of real socialism between 1979 and 1991. We must now remember the words of Marx in The Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte where he warns that human beings are the makers of their history, but not under circumstances elected by they themselves, rather those under which they find themselves and which have been left as a legacy by the past. Today the present and the future Marx refers to are conditioned by the social, ecological and energy crisis looming over the world.

The new fascism of today is not arising out of the threat of worker revolution in its own country, but due to the impoverished and hungry masses of a planet that is showing clear signs of exhaustion and in which there is an increasingly evident lack of sources of energy and materials necessary to maintain economic growth, the accumulation of capital and levels of consumption that are unsustainable.

The new fascism champions climate denial in defence of the interests of the most polluting corporations, and also leads the reaction against the feminist revolution, against sexual, religious and cultural diversity, and against the most vulnerable sectors, especially emigrants; in short, against those who demand a more just and fair society. This fascism is also undertaking its particular cultural war by denying or rewriting history against the antifascist, anticolonial and democratic memory.

Neofascism is erecting walls and fences along borders, stigmatising outside impoverished persons and once again mobilising ultranationalism and ultramachismo to pit one group of dispossessed against others. It always does so by appealing to traditional and heteropatriarchal values that are characteristically defensive: nation, family and property. It uses new narratives but with the same reactionary and classist essence. It also employs new weapons such as the judiciary (lawfare), antidemocratic electoral legislation, social networks and their capacity for indoctrinating public opinion, above all that of young people and, of course, a large part of the communications media, also in the hands of economic power, to which fascists yield.

Today antifascism must thus continue to drink from the fountain of proletarian internationalism, but by extending its dimension, including amongst its values: peace, the sovereignty of the people; care and respect for nature and the planet; a future with a decent and healthy life for all humanity; the defence of equality and the rights of women and LGBTI+ people; human rights, in particular acceptance and asylum for migrants and refugees, and the construction of the common antifascist, anticolonial and democratic memory.

In the face of the current escalation of a new cold war driven by the Atlantic Alliance in defence of the interests of the large western corporations, along with the criminal expansionism of Russian , the European antifascist movement must demand from the EU an external policy independent from blocks, which promotes peace, dialogue and collaboration in the resolution of international conflicts.

The principles that drove it in the thirties are still useful to us: the defence of democracy and popular freedoms against the tyranny of the markets and the dominant classes; peace and cooperation between peoples over national hatreds; ecofeminism that unites the historical vindication of equality between genders, and the care for the land and all beings that inhabit it. The incorporation of feminism into the fourth wave that highlights the lives of people and nature against the accumulation of capital. An anti-capitalist, anti-imperialist and anti-colonial feminism that goes radically against the fascist ideology, spearheaded by women.

The antifascism that we need today must lead us to break with all borders, renew the old proletariat internationalism to respond to this dark International that is spreading across Europe and the rest of the planet and continues appealing to lack of solidarity, selfishness and hate to sustain its class domination. Today we antifascists must again unite all peoples of the world under the flags of freedom, equality and fraternity, under the slogans of the Paris Commune, the October Revolution, the partisan resistances to the Nazi-fascist occupation, and the struggles to liberate the peoples oppressed by capitalist imperialism. Antifascists today, as Walter Benjamin reminded us in a year as ill-fated as 1939, have a secret appointment with all of the oppressed and defeated of the past. And this appointment we must not miss.

It is for this reason that today, one hundred years from the birth of fascist power with the March on Rome, the undersigning collectives and individuals, brought together in the European Antifascist Congress (Mollina, 30 October 2022) reaffirm our antifascist pledge and propose to continue to exchange experiences and coordinate common actions from below, from the people and their organisations as one hundred years ago they faced fascism beginning in the three heroic years of the Spanish War and with the enormous act of international solidarity marked by the International Brigades.

Français

RENCONTRE EUROPÉENNE CONTRE LE FASCISME ET L’EXTRÊME DROITE

dimanche 30 octobre 2022
9h00 à 13h00
CEULAJ – Mollina (Málaga) dans l’espace du I Congrès International sur Desbandá. Un siècle de luttes antifascistes populaires
https://ciladesbanda.com/

CONNAÎTRE ET ORGANISER :


ASC La Desbanda

Rassemblement d’État républicain

Association Vérité Justice et Réparation

Coordinateur de l’Andalousie républicaine

Association des Amis des Brigades Internationales

La Commune. Association des prisonniers et victimes de la dictature franquista

Association Andalouse des Victimes de la Transition
Mouvement démocratique des femmes

Association Catalane des Express Politiques de Franchise

Amical Antics Guérillas de Catalunya

Amical de las Brigadas Internacionales (Catalunya)

Centre d’Interprétation et d’Investigation de la Mémoire de l’Espagne Républicaine (CIIMER)

Associaziones Nazionale Partigani d’Italia (ANPI Espagne)

SUPPORT
Groupe de travail contre le fascisme et l’extrême droite de la gauche européenne
TRANSFORMER!

PROMOUVOIR LE GROUPE

Il est constitué de deux personnes (homme/femme) en représentation de chaque organisation qu’il convoque soutient. Il est chargé de convoquer et d’organiser l’Assemblée. Prépare collectivement la proposition de déclaration finale de la réunion et le lieu, la date et l’entité responsable de la deuxième réunion.

PROPOSITION DE DÉCLARATION FINALE

ci-joint

SCHÉMA DU DÉVELOPPEMENT DE LA RÉUNION

Présentation de la proposition de déclaration finale (5 minutes) Les organisations convocatrices et autres personnes déterminées par le Comité d’Organisation auront 8 minutes pour intervenir (120 minutes)

Pause café (25 minutes)

Tour ouvert d’interventions (60 minutes)

Clôture de la réunion (proposition de synthèse et déclaration finale) (30 minutes)

Présentation des conclusions lors de la Plénière finale du Congrès (13h00)

CALENDRIER

APPEL PUBLIC incorporant la proposition de déclaration finale
ES/EN/FR

Août 2022

INSCRIPTION À LA RÉUNION

16 octobre

RÉCEPTION DES PROPOSITIONS À LA DÉCLARATION FINALE
(pour diffusion préalable aux participants)

Propositions pour le lieu et l’entité hôte de la prochaine réunion

UNE INSCRIPTION
LIBRE


Dans le Courriel congress@ciladesbanda.com
Indiquer le nom complet et, le cas échéant, l’appartenance ou la représentation de toute entité
Si vous avez besoin de déjeuner le dimanche 30, le prix est de 12 €. Ces besoins, si vous ne participez pas au Congrès, doivent être indiqués dans le mail d’inscription

Si vous souhaitez participer au congrès dans son ensemble :

https://ciladesbanda.com/inscripcion/

Renseignements téléphone et wasap 681 90 97 36

ENGAGEMENT ANTI-FASCISTE EUROPÉEN
Mollina, le 30 octobre 2022

Il y a un siècle, dans les années 1920, l’Europe traversait l’une des périodes les plus bouleversantes de son histoire depuis les années des guerres napoléoniennes. La Grande Guerre (1914-1918), expression maximale de la volonté impériale des puissances capitalistes qui se disputaient le contrôle des territoires, des marchés et des ressources, bouleversa l’Europe. Lorsque les combats ont cessé en 1918 et au milieu d’une tempête d’empires effondrés, de nouvelles frontières, de nationalismes ethniques et d’insurrections ouvrières, le monde n’était guère l’endroit paisible que certaines âmes bourgeoises souhaitaient.

Du mouvement ouvrier, divisé en 1914 par la fatale politique d’« union sacrée » adoptée par les principaux partis socialistes, de nouveaux partis sont apparus. En 1917, un nouvel espoir de transformation révolutionnaire a surgi. En Russie, la Révolution d’Octobre a été présentée comme un exemple de la possibilité réelle de construire une société socialiste et égalitaire. Entre 1917 et 1920, l’exemple des soviets s’est répandu dans une grande partie de l’Europe, ébranlant les fondements d’une bourgeoisie qui jusque-là n’avait eu aucun doute sur sa maîtrise du pouvoir politique.

Mais les classes dominantes n’acceptaient pas que la disparition des anciens empires implique en même temps la destruction de leurs privilèges. La vague nationaliste exacerbée depuis 1914 leur a donné l’élan nécessaire pour construire une alternative « populaire », à la fois moderne et réactionnaire, qui s’oppose à l’internationalisme prolétarien renouvelé du mouvement communiste naissant. C’est ainsi qu’est né le fascisme. Avec ses diverses particularités nationales mais avec un objectif commun : canaliser l’irruption des masses dans la politique et leurs aspirations démocratiques, stopper la vague révolutionnaire et garder intacts les privilèges laïcs des classes dominantes.

Les alliances antifascistes qui ont émergé dans les années 1930 – les Fronts populaires – et qui se sont progressivement étendues aux secteurs libéraux-démocrates, répondaient à une prise de conscience du danger qui dépassait les partis traditionnels du mouvement ouvrier : le fascisme et ses anti-Lumières, les propositions idéologiques ultra-nationalistes, racistes et misanthropes ont développé des propositions politiques agressives et criminelles qui ont brisé le cadre du conservatisme réactionnaire traditionnel qui les avait nourries. De l’antisémitisme rhétorique et los espasmos irracionales de les pogroms qui avaient balayé l’Europe dans les moments de crise sont passés à la programmation rationalisée et industrielle de l’extermination et de la mort à Auschwitz, Treblinka, Sobibor,… Et de la répression des luttes syndicales et du siège des anarchistes, socialistes et communistes courants, il a été passé à son illégalisation, l’emprisonnement et l’anéantissement.

Comprendre le fascisme et les idées d’extrême droite comme un simple anachronisme, comme une simple rechute dans la barbarie passée, est une erreur que les forces progressistes et démocratiques ont déjà commise à l’époque qu’il ne faut pas répéter aujourd’hui pendant les décennies de croissance économique et consommation de masse (1945-1975) que sa défaite en 1945 signifiait sa disparition définitive de notre paysage politique. L’histoire ne se répète pas mais elle rime, et aujourd’hui les tendances que connaît la planète doivent déclencher toutes les alarmes.

Ce n’est pas la menace révolutionnaire qui met aujourd’hui en garde les classes dirigeantes, puisque malheureusement nos forces qui défendent une transformation sociale dans un sens progressiste et égalitaire ne se sont pas encore remises de la défaite historique que nous avons subie avec l’avènement du néolibéralisme et la chute de socialisme réel entre 1979 et 1991. Aujourd’hui, nous devons nous souvenir des paroles de Marx dans Le 18 Brumaire de Louis Bonaparte, lorsqu’il nous avertissait que les êtres humains sont les artisans de leur histoire, mais non dans des circonstances choisies par eux-mêmes, mais dans celles dans lesquelles ils se trouvent et qui leur ont été légués par le passé. Aujourd’hui, le présent et l’avenir auxquels se réfère Marx sont conditionnés par la crise sociale, écologique et énergétique qui frappe le monde.

Le nouveau fascisme d’aujourd’hui n’est pas né sous la menace de la révolution ouvrière dans son propre pays, mais par les masses appauvries et affamées d’une planète qui montre des signes évidents d’épuisement et où le manque de sources d’énergie et de matériaux nécessaires au maintien de l’économie la croissance, l’accumulation de capital et des niveaux de consommation insoutenables. Le nouveau fascisme défend le déni climatique pour défendre les intérêts des entreprises les plus polluantes, et mène également la réaction contre la révolution féministe, contre la diversité sexuelle, religieuse et culturelle, et contre les secteurs vulnérables, notamment les immigrés ; bref, contre ceux qui réclament une société plus juste et plus équitable. Ce fascisme mène aussi sa propre guerre culturelle en niant ou en réécrivant l’histoire, contre la mémoire antifasciste, anticoloniale et démocratique.

Le néo-fascisme érige des murs et des barbelés aux frontières, stigmatise les pauvres étrangers et les siens, et mobilise à nouveau l’ultra-nationalisme et l’ultra-machisme pour dresser les déshérités contre les autres. Il le fait comme toujours en faisant appel aux valeurs traditionnelles et hétéropatriarcales et typiquement défensives : patrie, famille et propriété. Il utilise de nouvelles histoires mais avec la même essence réactionnaire et classiste. Et il utilise aussi de nouvelles armes comme le pouvoir judiciaire (lawfare), la législation électorale anti-démocratique, les réseaux sociaux et leur capacité à enivrer l’opinion publique, notamment les jeunes et, bien sûr, une grande partie des médias également aux mains de puissance économique, devant laquelle les fascistes se prosternent.

Par conséquent, aujourd’hui, l’antifascisme doit continuer à puiser à la source de l’internationalisme prolétarien mais en élargissant sa dimension, y compris parmi ses valeurs : la paix ; la souveraineté des peuples ; le souci et le respect de la nature et de la planète ; un avenir avec une vie digne et saine pour toute l’humanité; la défense de l’égalité et des droits des femmes et des personnes LGBTI+, les droits humains, notamment l’accueil et l’asile des migrants et des réfugiés, ainsi que la construction d’une mémoire commune antifasciste, anticoloniale et démocratique.

Face à l’escalade actuelle d’une nouvelle guerre froide promue par l’Alliance atlantique pour défendre les intérêts des grandes entreprises occidentales, ainsi que par l’expansionnisme criminel russe, le mouvement antifasciste européen doit exiger de l’UE une politique étrangère indépendante de la blocs, qui promeut la paix, le dialogue et la collaboration dans la résolution des conflits internationaux.

Les principes qui l’animaient dans les années trente nous sont encore utiles : la défense de la démocratie et des libertés populaires contre la tyrannie des marchés et des classes dirigeantes, la paix et la coopération entre les peuples au-dessus de la haine nationale, l’écoféminisme qui fédère l’exigence historique d’égalité entre les genres et le soin de la terre et de tous les êtres qui l’habitent. Incorporer le féminisme de la quatrième vague qui valorise la vie des gens et la nature contre l’accumulation du capital. Un féminisme anticapitaliste, anti-impérialiste et anticolonial qui affronte radicalement l’idéologie fasciste qui utilise les femmes comme fer de lance

L’antifascisme dont nous avons besoin aujourd’hui doit nous conduire à rompre avec toutes les frontières, à renouveler le vieil internationalisme prolétarien pour répondre à cette Internationale noire qui se répand dans toute l’Europe et le reste de la planète et qui, comme par le passé, continue de faire appel à le manque de solidarité, l’égoïsme et la haine pour maintenir leur domination de classe. Aujourd’hui, nous, les antifascistes, devons à nouveau unir tous les peuples du monde sous les bannières de la liberté, de l’égalité et de la fraternité, sous les mots d’ordre de la Commune de Paris, de la Révolution d’Octobre, de la résistance partisane à l’occupation nazie-fasciste, des luttes de libération des peuples opprimés par l’impérialisme capitaliste. Les antifascistes d’aujourd’hui, comme nous l’a rappelé Walter Benjamin en une année aussi fatidique que 1939, ont un rendez-vous secret avec tous les opprimés et les vaincus du passé. Et nous ne devons pas manquer ce rendez-vous.

C’est pourquoi aujourd’hui, cent ans après la naissance du pouvoir fasciste avec la Marche sur Rome, les groupes et individus signataires, réunis lors de la Rencontre Européenne Antifasista (Mollina, 30 octobre 2022) réaffirment notre engagement antifasciste et nous entendons continuer à échanger expériences et coordonnent des actions communes d’en bas, des peuples et de leurs organisations comme il y a cent ans, ils ont affronté le fascisme à partir des trois années héroïques de la guerre d’Espagne et de l’énorme acte de solidarité internationale que représentaient les Brigades internationales.

«Un siglo de luchas populares antifascistas.»

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«A century of popular
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